domingo, 2 de noviembre de 2014

Mi Cicatriz Invisible

Después de mucho tiempo de estar esperando este momento decidí por fin ir a verte.
Estuvimos muchos años jugando al gato y al ratón y si bien cada uno había seguido con su vida adelante como pudo, nunca quisimos herirnos de muerte, siempre sospechamos en el fondo de nuestros corazones que el largo brazo del destino nos alcanzaría.
Decidí ir a verte, pero no fue un día cualquiera, sino que elegí el día de tu cumpleaños, para que fuera especial, para que no lo olvidaras y sin saber que realmente seria yo la que no lo olvidaría fui a buscarte.
Maneje toda la noche, tratando de llegar a primera hora, descansar y poder estar brillante ese día. Deje todo lo que tenía hasta ese momento… me fui de casa sin mirar atrás, pensaba que esa era la mejor decisión que había tomado en mi vida. Deje a mi esposo, mi trabajo, mis padres, mis amigos y todo lo que había cosechado desde que nos separamos ese año que me vine al interior.
Tenía un sueño real porque estaba soñando despierta. Llegue temprano y los nervios no podían mas conmigo. Salí a caminar por el centro, recorrí el viejo bar donde nos conocimos, tu antiguo trabajo, la esquina donde me paraba para verte aunque sea unos minutos y saludarte.

Llegue casi de memoria a tu casa a pesar de que hacía diez años que no nos visitábamos
Mi sistema gps parecía un juguete cuando de guiar a mi corazón se refería.
La casa estaba casi igual, sin grandes cambios, no me costó reconocerla. Si bien no había mucha gente no pude encontrarte a simple vista. Baje del auto me quede parada en la vereda en un primer momento, hasta que vi a tu madre quien me miro con un aire de haberme reconocido. Si bien sabia que le hablabas de mi y seguramente en algún momento le habrías mostrado alguna que otra foto, me acerque directamente a saludarla y sin más ceremonias le pregunte por vos. Se quedó por unos segundo muda hasta que reaccionó y me abrazo con un beso invitándome a pasar_ debe estar por ahí me dijo. Y me llevo a recorrer la casa.

Pasaban los minutos que para mi se convertían en horas y no aparecías.
De repente mi mundo se llenó de preguntas, que hacía yo allí ? que locura cometí ? porque no te avise que venía ? Salí disparada hacia el jardín y te veo venir de la mano de una mujer que no conocía… Pero como iba a conocerla si no conocía a nadie en ese lugar ? Te quedaste frío mirándome directamente a los ojos y todo lo que existía a nuestro alrededor se detuvo. Comenzaron a girar pasado, presente y futuro y nosotros en el medio sin saber que parte de nuestras vidas salvar.

Ella te soltó la mano y paso al lado mío casi rozándome el cuerpo, sabia quien era yo y de pronto sentí un ardor frío en mi mano pero sin darle importancia seguí muda, petrificada. Intentaste hablar pero salí corriendo, subí a mi auto y fue recién ahí que mi di cuenta que tenía un corte en la muñeca que no paraba de sangrar. Puse en marcha el auto y me fui de ahí sin saber el rumbo, solo quería escapar.
A medida que me alejaba lo increíble era lo rápido que se me hacia la cicatriz en mi mano… no podía parar de maldecirte y maldecirme porque mis sentimientos encontrados no me dejaban lapidarte merecidamente.
De repente el dolor en mi mano se hizo cada vez más fuerte, no podía soportarlo, hasta que grite con todas mis fuerzas, no sé si de dolor o de bronca, lo que si se es que me desperté sin saber donde estaba y sueño o no, era increíble cómo me dolía mi cicatriz invisible que va desde mi muñeca al dedo anular…

****************************

Ella siempre supo que algún día ibas a volver. No sabía cuando, pero se preparó para ese momento. Yo que ya te daba por perdida me limite a borrar cada recuerdo o momento que me llevaba a ti. Nunca imagine que ese 24 de Noviembre vendrías a buscarme. Mi universo personal se volvió caótico, ya no supe donde quedaba arriba o abajo, derecha o izquierda y en un pequeño momento de lucidez, solo un pequeño momento pude comprender cada acto, cada instante, cada sueño, cada parpadeo que me costaba ser feliz dentro de mi corazón. Y me mente retrocedió en el tiempo diez años… volví al restaurant Capitán Coco. A los juegos infantiles que no sabíamos jugar. A cuando vernos no tenían horarios diurnos o nocturnos.
Volví a la madre de mis hijos. Que solo me dio eso; mis hijos y una gran herida que tardo en cicatrizar. Y cuando lo hizo volví a congraciarme con Cupido que por un gran tiempo trazo esa línea que me llevó a encontrar mi Norte.
Fuiste tu quien me dio los mejores momentos de felicidad en la vida. Aún tengo lúcida en mi memoria el momento que marcaste en mí, cuando te esperé esa vez para viajar juntos a la costa y decidiste no venir, seguramente ya lo sabías, pero jamás imagine que ese día sería el último que tendría de ti.
Viaje solo y supe que así sería de ahí en más.
Me encontré pasando una navidad sin mis hijos y decidí mudarme lejos de todos para cicatrizar.
Si bien separados pero juntos de corazón nos seguimos queriendo en silencio.
Por eso cada vez hasta hoy en mis cuarenta y tantos siempre que resulto herido de amor vuelvo a vos, porque nunca dejamos de tener ese te espero incondicional...

********************************

Nos quedamos solos, Mi Amor Bipolar y yo. Acomodé mi alma, sin pensar encendí un cigarrillo y me serví un whisky, siempre lo hacia en esas situaciones limites entre la espada y la pared. Pero ya estaba cansado de retroceder esta vez quería enfrentar la espada, quería matar o morir con ella…
No me dijo una palabra, me soltò la mano y camino en la oscuridad. Después de que se fue, el aire se volvió visible y su rostro perdido en la distancia presagiaba lo que vendría.
No podía comprender su silencio, su manera de no mirarme a los ojos… ese miedo a que siempre que lo hacia yo pudiera leer en ella todo lo que su corazón latía
Se fue de casa como había llegado… improvistamente.
Aún recuerdo ese primer contacto, espontánea, desinhibida, femenina al detalle, mujer de cuerpo delgado, de unos ojos enormemente hermosos y un gesto en su boca de morderse el labio de costado que no podía disimular cuando se quedaba en silencio. Así era ella.
Así fue que vino una y otra vez, eclipsándome de a poco. Yo como siempre sin darme cuenta cuando me miran sin mirar, nunca supe que podría haber un quizás, ni pensé que entre nosotros nuestras almas se hubiesen cruzado alguna vez. Así fue que de a poco me anime a invitarla a charlar. Yo venía de una abstinencia femenina de compromisos, no quería romper mi corazón recién curado, pero fue imposible no caer rendido ante esa pequeña mujer.
Charlábamos horas dentro de mi auto, era increíble pero cada vez que nos juntábamos generábamos lluvia. Así fue que me enamoré incondicionalmente, perdidamente y entregue mi corazón rendido.
Por eso a pesar del tiempo y que nunca pude comprender su silencio la vi mientras se alejaba de mi… recién ahí me di cuenta por su mirada que no partía sola…
Dentro de su cuerpo se llevaba para siempre una parte de Mi… y respeté su decisión.

RaS