Muchas veces estamos en constante movimiento buscando la felicidad. Probamos muchísimas formulas donde quizás no logramos serlo. Sin embarbo algunos pocos llegamos a tener ese instante de felicidad plena. Tengo dos hijos hermosos donde ya no podría pedirle mas a la vida, sin embargo alguien puso ese granito mágico que le faltaba a mi corazón : Carolina Mariel Roldan, gracias por ponerle magia y sacudones taquicárdicos a cada dia que paso con vos.
Raúl a Secas.
Viernes 1 de Agosto de 2014 23:38 hs
viernes, 26 de diciembre de 2014
jueves, 18 de diciembre de 2014
Ambos Generamos Lluvia
Corrí bajo la lluvia los últimos 100 metros que me quedaban de vida.
Llegue a la casa, estabas temblando con todas las luces apagadas.
Quise abrazarte y con un limpio movimiento te saliste de mi. Me saque la remera que estaba totalmente empapada. La tormenta se hacia cada vez mas fuerte. Encendì una vela y pude ver tus manos temblorosas encender un cigarrillo. Solo se escuchaba la lluvia caer. Nuestro silencio era ensordecedor. Estabas realmente hermosa pero no era el momento de decírtelo.
Puse la pava te ofrecí tomar mates. Solo me dijiste si con un movimiento de cabeza. Entendì al instante que estaba en un gran problema.
El aire que entraba por la ventana quería volver a salir, no soportaba vernos en esa situación.
Encendí también un cigarrillo, fumábamos alternativamente, tomábamos mates pausadamente, sin ninguna prisa. Ya estábamos juntos, juntos pero separados aun por el disgusto.
Yo no emitía palabra, sabia que tenia que dejar pasar mas tiempo antes de decir algo convincente, pero no se me ocurría nada, absolutamente nada, mas allá de que todo lo que digiera fuese la absoluta verdad.
Ella volvió al sofá y se sentó con las piernas recogidas, la minúscula pollera blanca que llevaba jugaba con querer sobrepasar el borde de la sexualidad expresiva. Enojada y todo seducía de todas maneras.
En un momento me vuelvo repentinamente intentando un segundo abrazo, se dejo contener 10 segundos, suficiente para sentir su cuerpo tembloroso, alcanzo a decirme no siento mis manos, la mire y le temblaban sin parar.
Me dijo: te espere, quería ir a comprar para cocinar y se largo la tormenta, corto la luz, estaba sola, no me gusta quedarme sola, tenia miedo…
Trate de consolarla y le dije que no se preocupara, cocinaba yo con lo que habia en la casa pero me contesto que ya no tenia ganas de cenar.
Sin escucharla igualmente comencè a cocinar con todo el amor del mundo y lo mas ràpido posible. Mientras lo hacia seguìamos tomando mates en silencio.
Aun no me animaba a tocar ningùn tema delicado, la miraba y en el fondo me daba pena, me sentìa culpable por dejarla sola y comprendì que ella tenia que ser mi prioridad cuando estaba a mi lado.
Hacia rato que no le cocinaba nada a nadie. No sirvió de mucho, no quiso comer y todo mi amor termino enfriándose dentro de la olla.
Se recostó para dormir definitivamente en el sofá. Fui a darme una ducha y luego al dormitorio prepare todo para nosotros y la llame. Al despertar me dijo que se queria ir a su casa.
Algo ilògico porque seguìa la tormenta y no habia una gota de luz. Imposible por mas que quisiera .
Me puse firme y la invite a charlar, era morir o matar pero le dije todo lo que tenia acumulado en el Corazòn.
Esto ya no podìa seguir asì, ya llevàbamos 8 meses o mas de relaciòn y seguìamos estancados en el segundo mes. En este corto tiempo pasamos etapas duras y pudimos salir adelante, no era el momento de tirar todo por la ventana. Entre mi enojo y su enojo surguiò una pequeña sonrisa, eramos dos idiotas hacièndonos daño cuando en el fondo no lo querìamos, pero el orgullo que muchas veces tenemos nos lleva a torturarnos gratuitamente. Nos peleamos, nos odiamos pero en el fondo ninguno quiere soltarle la mano al otro.
Finalmente con toda la dulzura del mundo la desvestì lentamente para dormir, nos hicimos uno y amanecimos con un pequeño recuerdo de lo que quizàs ocurriò la noche anterior, quizàs pensamos que fue un sueño, un mal sueño.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
